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domingo, 16 de junio de 2013

Siempre a tu lado


 

 

Estaba celosa porque todos miraban y cargaban a mi prima recién nacida. Un día mi tío me regaló una perra, a la que llamé Laika, pero mi mamá no quería conservarla. Mi tío le dijo que tal vez una mascota inhibiría los celos que sentía por la llegada del bebé. Mi mamá aceptó, a pesar de que no le gustaban los perros porque dejan pelos por todos lados, pero Laika fue más que una mascota.

 

Yo trataba a mi perra como si fuera un bebé. Si mi tía le daba biberón a su hija, yo también le daba a mi Laika. Cuando ella cobijaba a mi prima, yo la imitaba. A todos les parecía muy graciosa la manera en que procuraba a mi mascota. Laika era tan pequeña que cabía en una pañalera de Nenuco, donde la llevaba todo el tiempo. No me importaba que todos quisieran ver a mi prima porque mi perra era más linda.

 

Conforme fue creciendo, se convirtió en mi mejor amiga. Jugaba conmigo y era la perra más obediente del mundo. Ella siempre estaba para mí. Todavía recuerdo que le daba croquetas con leche, según yo, para que comiera cereal conmigo.

 

Un sábado mi mamá y yo no la encontrábamos en casa, por lo que decidimos salir a buscarla. Después de un rato, sin saber de ella, regresamos. Estaba muy triste, pues no me imaginaba la vida sin mi perra. En la noche llegó mi tío y la traía en brazos. Se la había llevado a su casa porque la quería mucho.

 Laika iba envejeciendo y dormía en mí cuarto, ya que hacía frío y sus huesos le dolían. Mi mamá no estaba de acuerdo, pero terminó aceptando.

La salud bucal de mi perra no era la mejor. Esto provocó una infección. La llevé al veterinario. Según el diagnóstico tendrían que operarla de emergencia, pero no sabía si sobreviviría debido a que tenía un soplo en el corazón. A pesar de ello salió bien.

 

Laika tenía 14 años cuando un camión la atropelló y, desafortunadamente, murió. Este fue el día más triste de mi vida. Tal vez Laika era solo un perro, pero su presencia  alegraba mi día y su acogida indicaba que había alguien esperándome en casa. Durante muchos años fue mi compañera y adaptarme a su ausencia no iba a ser  fácil.

 

 

 

 

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